100 carteles para el Che Guevara

Publicado el 21.01.2023 en Noticias de Arte Cubano

Ernesto (Che) Guevara es una de las figuras más carismáticas de la lucha revolucionaria, su temprana muerte en Bolivia el 9 de octubre de 1967, las decenas de retratos que se le tomaran en vida enfrascado en diversas actividades desde el triunfo revolucionario de la mano de su personalidad, su compromiso político, sus valores éticos y su disposición a la entrega incondicional en la lucha contra las injusticias, lo convierten en el icono del activismo revolucionario, no solo cubano, no solo latinoamericano, sino a una escala global.

Testimonio de esto son los miles de duplicados del no menos icónico retrato que le tomara Alberto Korda en marzo de 1960 y que curiosamente no se da a conocer hasta que Giangiacomo Feltrinelli lo reproduce en 1967, pero que rápidamente es interpretado primero por Fremez para un cartel del Consejo Nacional de Cultura y luego multiplicado por Antonio Pérez, en sendos carteles con la frase Hasta la victoria siempre, el segundo de estos, el diseñado por Ñiko, ocupa un lugar protagónico en la exposición que organizaron Damian Viñuela y Pepe Menéndez a partir de sus colecciones privadas y que habita por estos días la sala de exposiciones de la biblioteca Rubén Martínez Villena en el centro histórico.

La exposición recorre la imagen guevariana en carteles cubanos, más allá de la multiplicación de la “matriz Korda” como la define David Kunzle en el libro Che Guevara ícono, mito y mensaje la exposición presenta otra serie de carteles que concentran la atención en otras metáforas, tal es el caso de Mi hijo el Che o Che, entre leyendas carteles de Eduardo Muñoz Bachs y Fabián Muñoz Díaz, padre e hijo que se acercan desde la ilustración, la primera concentrada en una metáfora: la rama que florece en el árbol serrado; la segunda reimagina al Che en otros tiempos.

Otros carteles honorables componen la muestra, entre estos el realizado por Alfredo Rostgaard en 1969 para la Organización de solidaridad con los pueblos de Asia, África y América Latina; también producidos por la OSPAAAL son el de Helena Serrano de 1968, Lázaro Abreu de 1970 y de Olivio Martínez de 1973. Con una presencia menor los carteles del Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos, en este caso para para los documentales Che hoy y siempre (Dir. Pedro Chaskel) y Che, comandante amigo (Dir. Bernabé Hernández) que equilibran la muestra. Tal pareciera que en el haber de los mejores diseñadores del período la imagen guevariana y la matriz Korda necesitaran ser reinventadas. No hay otra figura cuya imagen haya permeado más el imaginario de la cartelística nacional que la del Guerrillero Heroíco. En el cambio de siglo un cartel sobresale, Daniel Cruz reinventa la foto de Korda en aChé, una solución ingeniosa que recoge nuestra mejor tradición popular en esa palabra, de origen africano que invoca la buena fortuna y que transformada se convierte también en homenaje a Ernesto Guevara. Un cartel que falta en la exposición, pero que protagoniza las páginas finales del catálogo que la acompaña, es una pieza caligráfica de Fabián Muñoz, diseñado para celebrar los 80 años del natalicio de Ernesto Guevara sintetiza en una frase el sentir de muchos: No imagino un Che de 80 años.